APRÈS L’UNITÉ

Buckmister Fuller decía algo así como que “nunca cambiarás las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar lo que existe, debes construir nuevos modelos que hagan que el modelo actual quede obsoleto”. Este nuevo modelo está todavía por construir.

APRÈS L’UNITÉ surge de la emergencia habitacional de nuestros días. El espacio doméstico está en el epicentro de esta emergencia social que desborda las lógicas del mercado y las normativas actuales. Frente al desarraigo, la crisis climática y la exclusión en todos los sentidos, este grupo de proyectos propone investigar sobre la construcción de una infraestructura crítica de soporte vital, entendiendo la vivienda como un recurso público, un derecho fundamental y una herramienta de reparación social inmediata.

Esta urgencia coincide con el colapso de los modos de habitar existentes, muy alejados de la realidad social y cuya rigidez programática ha quedado completamente cancelada ante la realidad contemporánea y el nacimiento de un nuevo sujeto social. Las tipologías tradicionales, diseñadas para un modelo de familia nuclear y una división del trabajo que ya no existen, resultan totalmente anacrónicas frente a la flexibilidad laboral, la diversidad de identidades y la hibridación de lo público y lo privado.

El reto del curso es investigar arquitecturas capaces de crear estructuras de vivienda más indeterminadas, flexibles, desjerarquizadas y reversibles; espacios preparados para mutar a la velocidad de las crisis y los cambios actuales y de inventar nuevas formas de colectividad.

APRÈS L’UNITÉ (después de la Unité) implica jugar con la Unité d’Habitation de Le Corbusier, para provocar la idea de cambio y transformación frente a la de repetición: después de la unidad tipo, después del modelo estándar de vivienda, después de las tipologías, después de lo moderno, después de …

¿Por qué la Unite? La Unité supuso en su momento un nuevo modelo de alojamiento donde los espacios habitacionales privados se combinaban con espacios colectivos: restaurantes, peluquerías, lavanderías, guarderías, gimnasios, aulas, salones de tv o salas de juego. Un modelo de infraestructura social y habitacional para la ciudad moderna, fruto de la experiencia de Le Corbusier en su primer viaje a América a bordo del transatlántico Massilia.

Y desde esa idea de lo experiencial es desde donde conectaremos con una nueva manera de entender el habitar contemporáneo. En lugar de partir de tipologías, el curso trabajará desde los conflictos del habitar (convivencias flexibles, compatibilidad laboral, hogares reconfigurables, cuidados, longevidad, exclusión, publico-privado, clima …) y se organizará en infraestructuras siempre situadas en Alicante y su entorno. En este sentido, la ciudad consolidada no constituye únicamente el escenario donde desarrollar los proyectos. Alicante contiene también una capacidad habitacional latente que permanece parcialmente inactiva y que puede activarse mediante operaciones de transformación, reutilización, densificación, adaptación e hibridación del tejido construido.

Podríamos hablar de una metodología común que combina el trabajo colectivo y el individual. Lo grupal tiene que ver con la definición de infraestructuras habitacionales relacionadas con un conflicto del habitar y un contexto concreto, mientras que lo individual se centrará en la generación de unidades (unités), no como viviendas cerradas sino como unidades abiertas e intercambiables. El resultado, más que un proyecto, será un sistema donde las unités se relacionan con las infraestructuras: se prueban, se mezclan, se adaptan y se pueden comparar. En el fondo, la pregunta es: ¿cómo sería una arquitectura donde no existe una única forma de vivir, sino muchas formas de vida incompatibles que tienen que convivir en un mismo sistema?